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¿POR QUÉ LOS VEGANOS NO CONSUMEN LECHE?

los veganos no consumen leche

LA REALIDAD DE LA INDUSTRIA LÁCTEA

Una de las principales diferencias entre los vegetarianos y los veganos, es que los veganos no consumen leche ni sus derivados, principalmente por motivos éticos.

Son muchas las personas que comprenden la elección de ser vegetariano pero que no ven nada inherentemente malo en consumir leche animal y sus derivados.

Aunque es verdad que ordeñar un animal no implica directamente la muerte de dicho ser, es innegable que la industria láctea es cruel y responsable de la muerte de billones de animales al año. Vamos a intentar explicar detalladamente por qué.

Las vacas nodrizas o vacas lecheras se mantienen confinadas en naves durante toda su vida, incluso en las granjas denominadas orgánicas. Allí son inseminadas de forma cíclica para asegurar la producción continuada de leche porque las vacas, como todos los mamíferos, sólo producen leche al estar embarazadas y dar a luz.

La inseminación es siempre artificial, pues la industria ya no utiliza machos porque no resultan rentables. Este tipo de inseminación consiste en la introducción mecánica mediante un aparato genital del semen del macho, también recogido de forma artificial, en el aparato reproductivo de la hembra.

60 días después se realiza una palpación rectal, es decir, se introduce la totalidad del brazo en el recto del animal para buscar síntomas de embarazo. Si el resultado es negativo se procede a volver a inseminar a la hembra.

El ciclo de embarazos al que están sujetos estos animales está optimizado para conseguir la mayor cantidad de leche, sin tener en cuenta el bienestar de la vaca ni de sus futuras crías. De hecho, tan sólo tras entre 60 y 90 días después del parto, las vacas volverán a ser inseminadas, un período demasiado corto para que el animal pueda recuperarse física o mentalmente del proceso.

Los terneros son separados de las madres al nacer, lo que resulta en un profundo trauma para la madre y el bebé que pasarán los siguientes días gimiendo y tratando de reencontrarse.

Si el bebé es hembra sufrirá el mismo destino que su madre; entrará a ser una pieza más del engranaje de las vacas lecheras y la producción de leche y a partir de los 12 meses de vida se la embarazará continuamente para obtener leche hasta que su cuerpo muestre signos de cansancio, enfermedad o fatiga, momento en el cual será sacrificada para consumo de carne.

Cuando la producción de leche decaiga y no sea considerada la adecuada por la industria, su cuerpo sea vendido como carne de poca calidad. Así pues, una vaca que en libertad tendría una esperanza de vida de 20-25 años, vivirá en unas condiciones de explotación tan terribles que reducirán su vida a los 4-6 años.

Pero mucho menor es la esperanza de vida de un bebé macho, el ternero. Dado que los machos no tienen ningún rol en la industria láctea y que se consideran poco más que un subproducto, se venden al poco de nacer (entorno a los 15-20 días) para acabar convertidos en carne de ternera siendo aún bebés, siempre antes de cumplir los 12 meses de edad.

Durante su corta vida, el ternero es alimentado con un lactoremplazante, un sustituto lácteo artificial, más barato que la leche y deficiente en hierro, lo que le causará una severa anemia. Esta alimentación asegura que la carne del ternero sea más blanca y valiosa en el mercado pero, a su vez, es responsable de que algunas crías mueran incluso antes de su sacrificio.

De este modo, toda la leche producida por la madre podrá ser usada para consumo humano. Para obtenerla, la vaca es ordeñada con máquinas eléctricas unas tres veces al día, incluidos 7 de los 9 meses de embarazo.

El estrés y las lesiones físicas que se derivan, así como la presencia de microorganismos patógenos en el ambiente, pueden causar mastitis,  inflamación o infección de las glándulas mamarias de las vacas, lo que conlleva mucho dolor para el animal.

A todo este dolor, debemos sumar el hecho de que las vacas son marcadas con hierro caliente, lo que les ocasiona quemaduras y heridas expuestas a infecciones. También son descornadas usando un descornador eléctrico o un hilo de acero para evitar que en tales condiciones de estrés se puedan herir.

Ninguno de estos procedimientos conlleva el uso de anestésicos a pesar de que se sabe que los cuernos de la vaca tienen un nivel de sensibilidad parecido al de nuestros dientes.

Además, entorno al 25% de las vacas de una explotación son enviadas al matadero debido a su bajo rendimiento. Las causas más comunes son la baja productividad de leche, mastitis crónica, edad avanzada del animal, accidentes, problemas de fertilidad o cualquier enfermedad cuyo coste de tratamiento exceda al de producción.

Nada podría justificar toda esta crueldad, pero aún resulta más terrible cuando nos damos cuenta que la leche de vaca, o de cualquier otro animal no humano, sencillamente, no está hecha para nosotros, sino para sus crías.

¿Si la leche fuera nutricionalmente necesaria en la vida adulta de los humanos, no sería mejor consumirla de nuestra misma especie? ¿En base a qué se decidió que los humanos consumiéramos leche de vaca, oveja o cabra pero no de otras especies? Basta con imaginarnos bebiendo leche de perro o gato para darnos cuenta de que se trata de una conducta aprendida en base a ninguna lógica.

Por fortuna, en la actualidad contamos con un sin fin de sustitutivos a los productos lácteos que podemos encontrar en establecimientos habituales como supermercados o tiendas de barrio.

En el caso de la leche podemos reemplazarla por leche de almendras, de avena, de soja, de arroz, de coco, de nuez, etc. Seguro que entre tantas opciones encontrarás la que mejor se ajuste a tus preferencias de sabor y a tus requerimientos nutricionales. De mismo modo disponemos de muchos yogures vegetales de soja, avena, coco etc e incluso de quesos creados a partir de frutos secos.

Tómate tu tiempo para experimentar y descubrir todas las opciones que ofrece el mercado y seguro que acabarás encontrando los productos ideales para tí. Con un cambio tan sencillo como es elegir un producto en lugar de otro a la hora de hacer la compra estarás dejando de contribuir en el sufrimiento y muerte de billiones de animales inocentes.

Adoptando un estilo de vida vegano y dejando de consumir leche dejarás de participar y financiar a una industria que no se preocupa por los animales. 

 

Algunas de las fotografías son de  Aitor Garmendia/Tras los muros, os recomendamos ojear sus imágenes para saber lo que pasa dentro de los mataderos.

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